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Almadén, de “Joya de la Corona” al olvido


Álbum, pinchando sobre la foto

Álbum, pinchando sobre la foto

Fernando Guardiola

El Auditorio del Palacio de la Música de Torrevieja, acogió en la tarde ayer el acto de presentación de un libro, cuya lectura no dejará indiferente a nadie. Se trata de “Almadén del Azogue: una villa minera en el siglo XVIII” de Rafael Gil Bautista.. La presentación corrió a cargo de Armando Alberola, director de la Tesis de la emana la publicación. Abrió el acto, el concejal de cultura, Luis María Pizana, que acudió acompañado de la concejal de juventud, Rosario Martínez, y un numeroso público en el que destacaban representantes de entidades culturales de la ciudad, así como Profesores y Alumnos que han pasado por las aulas del Instituto que el autor dirige en la actualidad, el IES Mare Nostrum de Torrevieja. Antes del acto propiamente dicho, se proyectaron unas fotografías en las que se mostraban imágenes del pasado y el presente de Almadén, una villa de poco más de 5000 habitantes con un patrimonio histórico inedito para este tipo de poblaciones y que contaba con Escuela de Mineros, Hospital de Mineros, una singular Plaza de Toros exagonal, artísticas iglesias y una cárcel que estuvo en funcionamiento hasta 1969 y a la nunca le faltaron inquilinos. Pizana hizo un breve repaso a su periplo en el instituto, saludando tanto a Gil, como a varios profesores e hizo un encendido elogio de la clase docente, de la que dijo “sin ella, no llegaríamos a ser las persona del presente que somos”. Por otra parte, Armando Alberola, recordó que el libro precedía de una Tesis doctoral  que el autor preparo en Alicante en 2012, “Almadén y sus Reales Minas de Azogue en el siglo XVIII. La misma fue “juzgada”  por doctores cuya especialidad eran la minería y obtuvo las más altas calificaciones. Tras ello, se propusieron hacer un libro de la misma, labor ardua, ya que la tesis constaba de más de 1200 folios y el libro que ayer tuvimos oportunidad de tener en nuestras manos, tiene 400. Alberola en clave de humor, fue contando las dificultades que se encotraron a lo largo de estos años para recopilar datos y material, en infinidad de archivos, calificado a Rafael de “buscador de trufas”, por lo inmenso de su trabajo. Por su parte, el ya  Dr. Rafael Gil Bautista, agradeció la valentía al confiar en su proyecto de Javier Flores, de Ediciones Puertollano, que había confiado en el libro, tras la negativa del Ayuntamiento de Álmadén a hacerlo, algo a lo que en un principio estaba dispuesto y que con el cambio de color politico en la corporación se desechó. Rafael habló de su libro con el amor del que habla de un hijo, haciendo un recorrido histórico de esta villa y sobre todo de sus minas, declaradas Patrimonio de la Humanidad,  que  casi siempre pertenecieron a lo que hoy sería “multinacionales”, mostrando el paralelismo con la actualidad a la hora de contar como las minas sirvieron para amortizar durante 150 años la “deuda imperial”. El autor destacó la importancia de las minas de Cinabrio, de donde se sacaba el preciado Mercurio, que servía para pagar el oro y las piedras preciosas que llegaban desde América a Sevilla. Contó tantas anécdotas y hechos históricos que casi necesitaría yo una tesis para desarrollarlo, pero destacaremos, que más de 15.000 bueyes y acémilas (mulas), se destinaban cada año al trasporte del “azogue”. Nos descubrió en su entretenida disertación la existencia de la esclavitud,  personas sin vida propia que vestían de rojo, y que hacía los peores trabajos, en un entorno tóxico que hacía que la vida laboral máxima fuera de tres años. Destacó como los niños y mujeres eran explotados dedicándolos a las tareas de limpieza de los hornos y conductos donde se trataba el azogue, condenándoles a una muerte segura. Rafael Gil Bautista, propuso la realización de una excursión a Almadén y los pueblos de la zona, a mediados de Mayo, que fue muy bien acogida por los asistentes. Acabado el acto se pusieron a la venta ejemplares al precio de 20 euros, muchos de los cuales fueron firmados por el autor, sirviéndose en el recibidor del Palacio unas mistelas con dulces, que todos agradecieron.

BIOGRAFÍA DEL AUTOR
Rafael Gil Bautista, natural de Puertollano, donde nació en 1959, vive desde hace 30 años en Torrevieja (Alicante), ciudad donde ejerce la docencia, antes en Primaria y actualmente en el IES Mare Nostrum, donde compagina las clases en Secundaria y Bachillerato con la dirección del centro, desde 2007.
Empezó su formación en la Escuela Universitaria de Magisterio de Ciudad Real, donde alcanzó el título de Profesor de E.G.B., especialidad “Ciencias Humanas: Geografía e Historia”, entre los años 1976-1979. A su conclusión lograría la licenciatura en Geografía e Historia, especialidad Historia Moderna, en la Universidad Complutense de Madrid (cursos 1979-1982).
Unos años más tarde, obtendría en la Universidad de Murcia la licenciatura en Filosofía y Letras, especialidad “Historia del Arte”, 1989-1992. A partir del año 2006 empezó los estudios de doctorado en la Universidad de Alicante, que culminaría en 2012 con la lectura de la tesis doctoral “Almadén y sus Reales Minas de Azogue en el siglo XVIII”. En la actualidad pertenece al Grupo de Investigación en Historia y Clima, Área de Historia Moderna, de la mencionada Universidad de Alicante.
Entre las publicaciones más recientes, cabe destacar
* “La alfarería al servicio de las minas de Almadén”, en Actas del XI Congreso Anual de la Asociación de Ceramología celebrado en el Museo del Azulejo “Manolo Safont” de Onda, del 7 al 9 de diciembre de 2006. Editadas por Asociación de Ceramología, Ajuntament d´Onda y la Fundación Museo del Azulejo “Manolo Safont”, Onda, 2008, pp. 151-170.
* “Medicina y minería en el Almadén del siglo XVIII. Joseph Parés y Franqués (Mataró, 1720-Almadén, 1798)”, en Revista de Historia Moderna, nº 27, 2009, pp. 333-368.
* “La guerra napoleónica en Almadén del Azogue”, en Campo de Calatrava. Revista de Estudios de Puertollano y comarca, nº 8, 2010, pp. 173-215.
* “Barro y azogue. La alfarería en el mundo del mercurio durante la Edad Moderna en Almadén (Ciudad Real), en Actas del XV Congreso Anual de la Asociación de Ceramología, La Rioja, 2010. Editadas por la Asociación de Ceramología y el Ayuntamiento de Navarrete, 2012, pp. 152-167.
* “Técnica, ciencia y fomento en Almadén y sus Reales Minas de Azogue en el siglo XVIII. Antonio del Villar, maestro mayor de obras (1734-1806)”, en Revista de Historia Moderna, nº 29, 2011, pp. 39-59.
* “Juan Prieto, un escultor barroco para Córdoba y Almadén”, en Veracruz. Revista oficial de la Hermandad de la Veracruz y Nuestra Señora de los Soledad, nº 22, 2011, pp. 13-16.
* Almadén y sus Reales Minas de Azogue en el siglo XVIII. Tesis doctoral, Alicante, 2012.

SINOPSIS

Es difícil comprender y explicar los vaivenes de la historia local sin tener en cuenta la historia de la nación en la que se enmarca e incluso las decisiones que a nivel internacional otros países puedan adoptar. En el caso que nos ocupa, la villa minera conocida en el siglo XVIII como Almadén del Azogue es un claro ejemplo de ello. Muchas de las medidas que se tuvieron que adoptar en esta población calatrava, además de estar inevitablemente vinculadas a la realidad minera de cada momento, estuvieron supeditadas a las instrucciones que emitían desde la Corte, en sentido amplio, o desde cada uno de los Consejos o Secretarías de Estado, en particular.
El carácter industrial de esta villa la convierte en una singularidad y “rareza” en todo el Campo de Calatrava y en toda La Mancha aún en la actualidad, con lo que se puede considerar por tanto un caso único en todo el territorio español durante toda la Edad Moderna. Esta rotunda singularidad se puede comprobar en toda su complejidad mediante la aproximación que con este libro se hace a la realidad geográfica, al trazado urbano y edificios más emblemáticos, a las gentes que vivieron los avatares dieciochescos, a la realidad cotidiana (con un estudio de las élites del poder civil, del estamento religioso y de los múltiples matices que configuraban el estado llano), a los entresijos de la complejidad económica y social de la mina y de la villa, a la ciencia de aquel periodo y a las huellas que los ilustrados que la visitaron nos han dejado o a las preocupaciones que por la sanidad han tenido sus habitantes (en un pueblo tan marcado por el hidrargirismo). En todo caso, la suerte de Almadén siempre ha estado ligada, para bien o para mal, con la riqueza y peligrosidad de su subsuelo. Del conocimiento de su pasado depende en gran medida la difícil realidad presente y debería ser lo suficientemente ejemplar para saber encauzar el futuro inmediato.

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